La Investigación y Desarrollo (I+D) constituye un pilar fundamental en la generación de conocimiento y en la innovación tecnológica dentro de las economías contemporáneas. Se refiere al conjunto de actividades sistemáticas orientadas tanto a la producción de nuevo conocimiento científico (investigación) como a su aplicación práctica en la creación o mejora de productos, procesos y servicios (desarrollo). La I+D se caracteriza por su carácter metódico, su orientación a la resolución de problemas y su capacidad para generar valor añadido, contribuyendo al progreso económico y social, siendo un elemento clave para aumentar la competitividad de empresas y países en un entorno globalizado altamente dinámico y tecnológico.
En España, la inversión pública en I+D, especialmente a través de la Administración General del Estado, desempeña un papel esencial y estructurador dentro del sistema de innovación. El sector público no solo garantiza la continuidad de la investigación básica, sino que también impulsa líneas estratégicas en ámbitos clave como la digitalización, la sostenibilidad y la transición energética. A través de planes estatales, programas de financiación competitiva y el fortalecimiento de organismos públicos de investigación, el Estado ha consolidado una base sólida que favorece la generación de conocimiento de alto valor. Esta apuesta sostenida permite, además, corregir desequilibrios territoriales y fomentar la cohesión científica a nivel nacional.
La pandemia provocada por la COVID-19 ha supuesto una crisis económica, social y sanitaria inédita, que ha exigido una respuesta común a escala europea. En este contexto, el Consejo Europeo aprobó el 21 de junio de 2020 la creación del programa Next Generation EU, el mayor instrumento de estímulo jamás financiado por la Unión Europea, en respuesta a dicha crisis causada por el coronavirus, permitiendo a España movilizar un volumen de inversión sin precedentes.
En este contexto, el Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia de España (PRTR) se configura como el pilar básico para para la modernización de la economía española, teniendo a la digitalización de actividades económicas y a la I+D como uno de sus vectores principales.
En particular, las ayudas dirigidas al Sector de las Telecomunicaciones tienen como objetivo promover el desarrollo de un ecosistema innovador entre empresas, operadores y resto de agentes implicados que facilite la investigación en tecnologías clave como el 5G avanzado, el 6G o microelectrónica (microchips), así como el impulso en la aplicación de las tecnologías 5G o de la computación en la nube de una manera ágil y rápida en sectores estratégicos de nuestra economía.
De este modo, se persigue no solo impulsar la innovación tecnológica, sino también facilitar la transformación digital de los distintos sectores productivos, reforzar la autonomía tecnológica y posicionar a España como un actor relevante en el desarrollo de las tecnologías digitales a nivel europeo e internacional.